viernes, 1 de noviembre de 2013

3º ESO: El Romancero

Cuando los juglares recitaban los cantares de gesta, la gente pedía que repitieran los fragmentos más interesantes. El pueblo los aprendió y al repetirlos exclusivamente de forma oral, fue cambiando su contenido. En el siglo XV desapareció el gusto por los cantares de gesta, pero se siguieron recordando algunas partes de los mismos que se convirtieron en romances.

Más tarde, los juglares, dándose cuenta del éxito de los romances tradicionales, compusieron otros muchos, ya no desgajados de un cantar, sino inventados por ellos, algo más extensos y con una temática más amplia.

Romance es un poema formado por una serie indefinida de versos octosílabos, de los cuales los versos pares riman en asonante y los impares quedan libres. 

En el siguiente documento podéis leer algunos de los romances más conocidos.

El Romancero (3º ESO)

3º ESO: La literatura del siglo XV

Apuntes sobre la literatura del siglo XV para estudiar



El Romancero


Coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique


La Celestina, de Fernando de Rojas


Para saber más...
La Celestina: actividades 

La Celestina vista con los ojos de la sociedad acutal (artículo de www.eldiario.es)
La Celestina: lectura de algunos fragmentos
La Celestina: vídeo sobre el argumento con jerga juvenil
La Celestina: libro completo (versión original)
La Celestina: adaptación teatral moderna (versión larga)
La Celestina: adaptación teatral moderna (versión breve)
Coplas a la muerte de su padre (vídeo con las coplas recitadas)

La Celestina: argumento 

Acto 1
Calisto entra en la huerta de Melibea y, al verla, se enamora de ella. Comienza a hablarle, pero ella le rechaza. Por este motivo Calisto, muy apenado, habla con un criado suyo llamado Sempronio, quien le endereza a una vieja alcahueta llamada Celestina, donde él mismo tiene una amada, Elicia. Entretanto y hasta que llegan Sempronio y Celestina a casa de Calisto, queda éste razonando con otro criado, Pármeno, un viejo conocido de Celestina que quiere inducirle a la concordia de Sempronio mediante la promesa de una aventura amorosa con Areúsa, una de sus pupilas.